"Ahora vamos hacia la prosperidad"
Estuvo a cargo de una de las operaciones de rescate en la selva más espectaculares del siglo. El general Padilla fue el responsable de haber puesto en retirada a la guerrilla colombiana.
Edición de Agosto
Año 5 - Nº 60
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Sumario
Editorial
Por Mario Montoto
Estuvo a cargo de una de las operaciones de rescate en la selva más espectaculares del siglo. El general Padilla fue el responsable de haber puesto en retirada a la guerrilla colombiana.
Las relaciones comerciales, las expectativas por el nuevo gobierno y los lazos culturales fueron algunos de los temas que se abordaron en la entrevista con el titular de la embajada argentina en Colombia.
A pocas horas de asumir el cargo como segundo mandatario de Colombia, Angelino Garzón se refirió a la acción que desplegará el gobierno de Juan Manuel Santos. Aquí no hemos tenido que luchar contra grupos parecidos a monjitas de la caridad.
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Tecnología
y medios La contienda política no es ajena a las nuevas
tendencias en materia de comunicación. Los candidatos de todos los partidos
desembarcaron en Internet generando un novedoso espacio de debate y discusión
de ideas. Por Juan Ignacio Cánepa / Fotos: Fernando Calzada Más allá de
los porcentajes de las encuestas y de las cifras destinadas a solventar las
campañas, hay un número que en estas elecciones particularmente hermana a todos
los candidatos. Se trata del escueto pero elocuente 2.0 (dos punto cero). Por primera vez en Argentina la
carrera hacia un cargo público muestra la presencia fuerte de las herramientas
más novedosas de Internet, aquellas que permiten la participación activa del
usuario. Ya en las
elecciones presidenciales de 2007 los políticos argentinos habían empezado a
darle más importancia al área “digital” de su armado político. Todos habían
procurado un sitio web desde el cual comunicar sus ideas y proyectos. Pero
desde la difusión masiva de redes sociales como Facebook y Sónico, la
multiplicación exponencial de los blogs y, sobre todo, desde la victoria de
Barak Obama en las últimas elecciones en EEUU (quien hizo un uso activo de las
herramientas 2.0 con notable éxito), ningún candidato quiso perderse esta nueva
modalidad de hacer política. Tal vez el caso paradigmático sea el de Francisco
De Narváez, quien montó en sus oficinas de Las Cañitas un bunker donde trabajan
publicistas, comunicadores y especialistas en nuevas tecnologías que monitorean
la amplia oferta digital del candidato de UniónPro: página web, mapa
interactivo de inseguridad, perfil de Facebook (donde suben videos de Youtube
con sus apariciones en TV y sus spots
de campaña), entre otras aplicaciones. El
resto de los candidatos no se queda atrás y procura multiplicar sus apariciones
en la red.
¿Realmente
se abandonarán las pintadas a base de cal y pintura barata por mensajes en los
“muros” virtuales de los usuarios de Facebook? ¿Los foros y espacios de chat le
arrebatarán el monopolio de la discusión política a los cafés, unidades
básicas, comités y afines? ¿La “cibermilitancia” dará por tierra con la forma
territorial de política? DEF dialogó con los principales gestores de esta nueva
modalidad electoral, una selección de jóvenes que no superan los treinta años y
que, a pesar de sus diferentes signos partidarios, coinciden en querer cambiar
el aire del escenario político argentino, que desde hace tiempo no da muestras
de renovación. La vida misma Internet se
ha convertido en una parte sustancial de la realidad cotidiana y la política,
que como ámbito natural del hombre, no debería quedar por afuera de ella. Alec
Oxenford, fundador de DeRemate y pionero en el desarrollo local de empresas
“puntocom”, ratifica esta premisa sin pertenecer al mundo de la cibermilitanca:
“Sin dudas, la política, como todos los otros órdenes del funcionamiento de la
sociedad, se ve a afectada por una tecnología que permite a los miembros de la
sociedad conectarse, tener acceso y compartir información como nunca antes”. Sebastián
Lorenzo, uno de los fundadores de Generación K, agrupación kirchnerista que
utiliza Internet en la mayor parte de sus trabajos de militancia, refrenda esa
idea y asegura que “las nuevas tecnologías se han metido a la vida política a
tal punto que muy pronto un político que no tenga presencia digital estará
realmente en problemas”. Oxenford, por su parte, remarca que “en el fondo, lo
que hace que una sociedad se mueva en una u otra dirección es la opinión
pública y su capacidad de organización; esos dos factores son influenciados por
Internet, pero sucede que todavía es muy incipiente y la gente no está
acostumbrada a usarla”. También hizo especial hincapié en que Internet es,
hasta el momento, la tecnología de más rápida adopción, por encima de la radio,
el teléfono y la televisión. Se debe
tener en cuenta, además, que Internet tiene un grado de incidencia enorme,
“pensemos lo que sería un día cualquiera de nosotros en el trabajo u otra
actividad, si no hubiera e-mail”, ejemplifica. “Nos daría la sensación de que
se frenó el mundo; la gente diría ‘no puedo hacer nada”. Ese “nada” existe
desde que se creó Internet: “estamos viviendo una revolución insipiente, porque
estamos al principio de ella, no estamos todavía en el nuevo orden de una
sociedad mucho más comunicativa, eficiente y democrática”, concluyó. Modas y modelos Muchos de
los entrevistados coincidieron en que la última campaña presidencial americana
con Obama fue tal vez la primera en que de verdad Internet fue clave. Alec
Oxenford, que actualmente maneja el portal de clasificados gratuitos OLX,
comparte esa visión: “hasta ahora era un canal más, una manera extra para
empujar un proceso, pero en esta elección en EEUU por primera vez fue esencial;
Obama no habría ganado si no fuera por sus iniciativas en Internet”. Ningún
político argentino dejó de sumarse a la Obamamanía y la mayoría de ellos
inauguró perfiles en redes sociales desde donde comunican sus actividades y
abren un canal de diálogo con la gente. Pero, ¿hasta qué punto no es esto una
moda? Juan Ignacio
Belbis, militante en la Juventud Radical y autor de doscerolife.com, piensa que
es un fenómeno que “llegó para quedarse y para ir evolucionando”, pero que el
adelantamiento de las elecciones obstaculizó el desarrollo de métodos de
políticas 2.0 y cibermilitancia. En la misma
línea, Julián Rodríguez Orihuela, miembro de Aireyluz.com, el blog de la Ciudad
de Buenos Aires, aseguró que, así como a nadie se le hubiera ocurrido hace diez
años que se iban a poder comprar cosas por Internet, nadie puede suponer que la
participación política no se puede dar por este medio. “Las cosas que prenden
se quedan –dijo- y creo que la política en la web va a prender. Todavía se está
desarrollando y va a ser un canal no solo de comunicación sino también de
participación, de escucha, mucho más informal, real y palpable que los medios
de comunicación actuales y que el trabajo de los encuestadores”. Belbis señaló
que también hay modelos diferentes en el uso de nuevas tecnologías aplicadas a
la política que dependen del nivel cultural y de la penetración digital que
cada país tenga. “El modelo norteamericano es más de propaganda, mientras que
el español tiende más a la generación de cuadros, formación y debate”, explica.
¿En qué modelo se encuentra la política argentina? Aunque todavía no se puede
hablar de un modelo nacional, “el caso argentino -asegura el joven radical- se
parece al español porque en ambos casos fueron los militantes los que buscaron
la participación desde su espacio; un proceso de abajo hacia arriba”. Así,
aquellos militantes que escribían en un blog o que participaban en redes
sociales, volcaron por su cuenta sus inquietudes políticas en estos medios. Del Ágora al chat Ahora bien,
¿es realista pensar en un traslado efectivo del debate político a foros virtuales?
Juan Ignacio Belbis desconfía que esto se esté dando actualmente. Las
herramientas 2.0 por el momento servirían más para difundir que para debatir
propuestas. “Los casos de los perfiles de Facebook de los políticos son muy
claros en ese sentido”, dijo. En ellos “hay eventos con actividades políticas
que invitan a participar o que reflejan lo que pasó en ellos con fotos o
comentarios”, pero no sirven para generar consensos y debates reales. No
obstante reconoce algunos casos particulares en que sí se da un debate
verdadero. Se trata de la Peronósfera y la Radicalósfera, dos redes sociales
que aglutinan simpatizantes de uno y otro signo político. Sebastián
Lorenzo fue uno de los facilitadores de la red peronista: “Uno de los sectores
que mejor aprovechó las capacitaciones de GeneraciónK fueron los peronistas.
Ellos rápidamente organizaron sus equipos y conformaron una estructura que se
llama PJDIGITAL y dentro de ese espacio generaron su propia red social: la
Peronósfera, que actualmente tiene más de 1.800 usuarios activos militantes
dentro y fuera de la red”, contó a DEF. Otro ámbito
digital donde se produce el debate político es el de los blogs, donde muchos
usuarios de Internet vuelcan sus opiniones más o menos formadas en torno a una
gran diversidad de temas. Sin embargo, Julián Rodríguez Orihuela piensa que “el
formato blog de alguna manera condiciona la comunicación porque muestra a un
emisor claramente protagonista y a receptores que pueden participar hasta
cierto punto; es un canal de comunicación pero cuesta más adaptarlo a un debate
de ideas”. En su opinión, las herramientas más adecuadas para un debate de
ideas o discusión sobre políticas de gobierno puntuales son los foros, que se
pueden armar en Facebook, en Ning (caso de la Peronósfera y Radicalósfera) y en
variadas y nuevas herramientas. En busca del espacio propio Se puede
decir, entonces, que hay un camino que se empieza a recorrer, que los
internautas vuelcan cada vez más sus inquietudes políticas en la web y que los
cibermilitantes se organizan. Ahora bien, ¿los candidatos y las dirigencias
partidarias tienen conciencia de las posibilidades de estas herramientas? Juan
Ignacio Belbis piensa que la mayoría, no. “Me parece que no dimensionan cuánto
pueden beneficiar, no solo en una
campaña sino también en espacios de gestión, las herramientas participativas,
la horizontalidad que permite Internet de alguna manera y el acceso a la
información en tiempo real. Sebastián
Lorenzo tambien enfatizó que “Ningún partido político de Argentina tiene una
secretaría creada para temas directamente relacionados a la web 2.0” y agregó
que lo que se debe crear no es un área de informática ni de prensa, sino un
espacio de ciberactivismo. “El ciberactivismo político en Argentina lleva
varios años de lucha, goza de reconocimiento internacional y sin embargo,
muchos políticos importantes de nuestro país, de todos los partidos, se
interesaron porque vieron que Obama usaba Facebook y Youtube”, sentenció sin
dejar de reconocer que “si mirar a Obama sirve para despertar a alguno,
bienvenido sea”. Por su
parte, Rodríguez Orihuela distinguió a aquellos que incorporan las herramientas
2.0 de manera correcta, de los que no: “Hay muy pocos que producen material
exclusivo, mantienen una comunicación directa o explotan las herramientas con
creatividad y vuelo”. Además, subrayó que “la mayoría de los candidatos arma su
presencia online sólo para cumplir, y replica contenidos o utiliza las
herramientas como versiones modernas de los medios tradicionales, por ejemplo a
YouTube como programa de televisión o a Facebook como gacetilla de prensa”.
Según el miembro de Aireyluz.com, se va a llegar a un punto máximo en que todos
los políticos van a tener presencia en todas las herramientas 2.0, pero con el
tiempo sólo van a sobrevivir las herramientas que sirvan a la gestión y a los
políticos que las sepan usar. Lo viejo y lo nuevo ¿Todo esto
significa que la militancia a la vieja usanza, con sus actos masivos y banderas
pintadas se va a extinguir? Difícilmente. La política es un fenómeno que
implica al ser humano en su totalidad y “lo digital” no es más que una parte de
ella. Así lo creen la mayoría de los entrevistados. “Desde ningún punto de
vista esto puede reemplazar al pasillo, al salir a hablar con la gente por la
calle”, enfatizó Juan Ignacio Belbis. “Es una herramienta más, una nueva
dimensión que abre nuevas posibilidades. No está para ponerse sobre las otras”. ¿Y la
política como concepción territorial se ve amenazada? Sebastián Lorenzo, de
Generación K, cree que existe una lucha por dos modelos culturales bien
diferentes: por un lado, la política verticalista, que es necesaria en el
territorio y, por el otro, la construcción en redes distribuidas, tan
necesarias para liderar procesos políticos en la web. “Es un momento de crisis
entre esos dos mundos y creo que en el futuro habrá una convivencia armoniosa
entre ambos ecosistemas”, dijo -con una cuota de esperanza-. “Imagino un futuro
donde muchas cosas serán mas democráticas gracias al uso de Internet y por eso
los argentinos debemos trabajar juntos para que todos, sobre todo los más
humildes, puedan acceder a la red y aprender a utilizarla en forma positiva”. Tal vez en
esto radique la gran premisa para caminar hacia una verdadera cibermilitancia
en Argentina. Desde el PRO, Julián Rodríguez Orihuela presenta la misma
preocupación porque cree que “el mayor problema de la participación política en
la web es que Internet todavía no llegó a los más bajos escalafones sociales y
mucha gente que podría aportar valor se queda afuera”, incluyendo a gente con
poder adquisitivo pero que no sabe utilizar un navegador. Desde el
ámbito empresarial, Alec Oxenford también observó lo mismo, que el acceso a las computadoras, a una
conexión de Internet y la falta de educación en informática de la mayoría de la
gente hacen que estemos por lo menos a diez años del desarrollo que presentan
los países del primer mundo. Aunque la cibermilitancia argentina asome la
cabeza y prometa un nuevo ámbito para la contienda política y de ideas, resta
mucho camino por recorrer, un camino que está atado al desarrollo del país en
general.
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